Declaración de Bruselas

EuroLatCuarto Encuentro de Eurolat con Organizaciones de la Sociedad Civil Unión Europea América Latina.

Las Organizaciones de la Sociedad Civil tanto de América Latina como de Europa que participamos de este cuarto encuentro saludamos los avances en el marco de la Asamblea por consolidar un espacio de diálogo incluyente con la sociedad civil. De la misma manera, aplaudimos la iniciativa parlamentaria de elevar este espacio de diálogo a Comisión permanente, y la apertura tanto en las Comisiones como en plenaria. Agradecemos también el interés y aportes de los diputados ydiputadas presentes en el encuentro.

En esta oportunidad el diálogo se centró sobre el comercio de materias primas entre la UE y América Latina, reconociéndose por parte de todos los y las presentes que es un tema estratégico en el marco de las relaciones bi-regionales, que exige que los actores políticos tomen en cuenta las sugerencias y recomendaciones de la sociedad civil.

Para las redes y organizaciones presentes, el comercio de materias primas entre ambas regiones ilustra muy bien el carácter asimétrico de las relaciones bi-regionales. Mientras la matriz exportadora de América Latina hacia Europa recae sobre las materias primas, Europa exporta esencialmente productos manufacturados de alto valor agregado. En este contexto se considera que los Acuerdos comerciales negociados entre la UE con Centroamérica, Colombia y Perú, lejos de buscar equilibrar esta situación van a contribuir a acrecentarla, consolidando el carácter primario exportador de los países de la región latinoamericana. Este tipo de relacionamiento se asocia a una serie de riesgos en materia de derechos humanos, paz social y medioambiente, tanto en Europa como en América Latina.

En definitiva, la discusión sobre el comercio de materias primas va íntimamente ligada a una discusión mucho más profunda que tiene que ver con la crisis del actual modelo de desarrollo dominante. Sin perder la perspectiva de la necesidad en ambas regiones de repensar el modelo de desarrollo vigente, urge en el corto plazo una serie de regulaciones o medidas encaminadas a mejorar la gobernanza del sector, reorientando el status quo actual del comercio de materias primas entre las dos regiones.

Al día de hoy, los marcos para este comercio están dados por los pilares comerciales de los Acuerdos de Asociación que ya han sido o vienen negociándose. Un desafío importante es garantizar la soberanía alimentaria, el derecho a la alimentación y el acceso a recursos considerados como bienes comunes, en especial para las poblaciones más vulnerables.

Las empresas extractivas transnacionales tienen una muy pobre trayectoria en relación al respeto de los derechos de las comunidades afectadas por sus operaciones. En el corto plazo será fundamental adoptar y aplicar mecanismos de protección de derechos humanos y desarrollo sostenible mucho más robustos que los que se dan en los actuales acuerdos comerciales. Esto significa, entre otros, hacer legalmente vinculantes las líneas directrices de la OCDE para empresas multinacionales y las directrices de la FAO sobre la tenencia de tierra, así como conducir estudios de impacto de derechos humanos e incluir en los tratados comerciales informes periódicos de los derechos humanos.

Finalmente, resaltamos una vez más la importancia de la participación de la sociedad civil en espacios de diálogo y su institucionalización. La experiencia de este encuentro entre la sociedad civil y los parlamentarios de ambas regiones ha demostrado ser un paso importante en la profundización de la democracia y construcción de alternativas.

Bruselas 21 de Noviembre de 2011