Declaratoria de Nicaragua: porque otra integración es posible, urgente y necesaria en Centroamérica

Declaratoria Nicaragua

Las organizaciones abajo firmantes, nos hemos reunido en Managua los días 17 y 18 de julio de 2007 para unificar criterios sobre una integración regional política, social, económica, ambiental y cultural, que contribuya al desarrollo, a la redistribución equitativa y justa del ingreso y de la riqueza en Centro América y a modificar las relaciones de poder.

Centroamérica sigue siendo una región frágil, con sociedades nacionales que no se han consolidado como Estados soberanos y que se ven presionadas por el modelo de economía neoliberal que impulsa –entre otras cosas- la eliminación de las fronteras para consolidar la globalización.

En esta línea, los tratados de libre comercio como el NAFTA y el CAFTA-RD y sus implicaciones como los megaproyectos son la concreción del diseño de integración que promueven los grandes capitales centroamericanos aliados con empresas transnacionales, debilitando la capacidad de acción soberana y la gobernabilidad democrática de los gobiernos de los países del istmo y dejando al margen la solución de las necesidades de desarrollo de la población.

Frente a la globalización y poder de las transnacionales luchamos por una unidad centroamericana basada en una Carta de derechos civiles, políticos, sociales, culturales, y ambientales. Se trata de reconstituir nuestras fuerzas sociales alrededor de una alternativa que supere el pesimismo, el entreguismo, la tentación a la atomización, la apatía política y el individualismo.

El proceso de integración debe ser reformulado para que permita la representación de los intereses, la identidad y diversidad de la sociedad civil regional, por lo que se demanda a los gobiernos centroamericanos a priorizar el fortalecimiento de la sociedad civil regional, más allá de las estructuras oficiales de la integración. Para ello se deben discutir mecanismos, o programas para su debida incorporación.

Frente a este panorama, pensamos que ya es hora de que los movimientos sociales y las organizaciones representantes de los intereses de la población, definamos un modelo de integración que parta de las necesidades sociales, sea una alternativa democrática, participativa y equitativa, a ese modelo hegemónico impulsado por las políticas neoliberales.

Este modelo alternativo se basa en la consecución de los siguientes objetivos:

Construir el nuevo sujeto político y social centroamericano que contribuya al empoderamiento de la ciudadanía regional. Asegurar la responsabilidad de los Estados para el desarrollo social, económico y político de los países de Centroamérica, con control sobre la propiedad de los servicios públicos y garantes del acceso universal a la educación y a la salud, así como de la protección, cuidado y manejo correcto de los recursos naturales. Eliminar todo tipo de discriminación: por razones de identidad sexual, género, etnia, cultura, edad y otros que limiten o criminalicen la diversidad. Asegurar una integración con relaciones justas y equitativas entre hombres y mujeres, y que promueva la participación de las mujeres en los espacios de decisión política, económica y social que les permita el acceso al beneficio del desarrollo. Garantizar los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Incorporar a amplias capas de población productiva y excluida hasta ahora de los beneficios del crecimiento, mediante una unión Centroamericana basada en fuertes economías nacionales y ecosistemas sostenibles. Garantizar a las pequeñas productoras y los pequeños productores el acceso a los mercados locales, amenazados de destrucción por el mercado global neoliberal. Promover la creación de empleo, la elevación de los salarios y la mejora sustancial de los servicios básicos en cada país, mediante políticas orientadas al mercado regional. Impulsar una reforma agraria integral así como la protección de las pequeñas y pequeños productores agrícolas y agroindustriales que contribuya a alcanzar la soberanía alimentaria y garantizar el derecho a la alimentación. Asegurar los derechos de propiedad intelectual que garanticen la salud de la población y la protección de los recursos genéticos de la región centroamericana. Regular la inversión extranjera, que respete el derecho de las trabajadoras y los trabajadores y promueva el desarrollo de los pueblos centroamericanos.

Como propuestas en la búsqueda del fortalecimiento de la participación de la sociedad civil en el proceso de integración se presentan las siguientes:

La creación de espacios de formación política para una integración alternativa.

La creación de mecanismos de encuentro y consulta vinculante con la sociedad civil regional por parte de las instituciones de integración.

Se deben incorporar las experiencias, reflexión y propuestas de las organizaciones y redes de la sociedad civil.

En el proceso de las Cumbres de Presidentes se promueva el involucramiento de la sociedad civil en la definición de la agenda y toma de decisiones.

Queremos una integración verdadera, que en base a la cooperación y a la solidaridad se proponga cambiar los modelos que hasta ahora sólo han servido para destruir la naturaleza y la vida en colectividad. Queremos que las uniones de los pueblos sirvan verdaderamente para construir un mundo mejor. Porque otra integración es posible, urgente y necesaria en Centroamérica, nos comprometemos a impulsar la unión de nuestros pueblos con la fuerza de nuestra diversidad.

Managua, 18 de julio del 2007

ALOP / Foro Mesoamericano de Mujeres / CIFCA / VIA CAMPESINA / Red Indígena / CIDSE / CAD / Grupo Sur / Oxfam Internacional / Alianza Social Continental