El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE – Colombia y Perú entrará provisionalmente en vigor sin la aprobación de los Parlamentos Nacionales de los 27

parlamentoBruselas, 16 de marzo de 2012. Las redes europeas OIDHACO y Grupo Sur, lamentamos el acuerdo político adoptado hoy por parte del Consejo Europeo, de dar vía libre a la aplicación provisional del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la UE – Perú y Colombia, antes de que los parlamentos nacionales de los 27 países que componen la UE hayan dado su aprobación.

“Con esta decisión el Consejo Europeo parece desconocer la fuerte polémica que gira en torno a este Acuerdo. La UE no ha aportado respuestas convincentes a las preocupaciones levantadas por las organizaciones europeas y latinoamericanas. No existen mecanismos que aseguren que el Acuerdo no va a fomentar mayor presión medioambiental, más conflictos sociales y violaciones a los Derechos Humanos. Tampoco existe claridad sobre el procedimiento para activar la cláusula de Derechos Humanos. Estas, y otras dudas más ameritan ampliar el debate democrático a través de los parlamentos nacionales de los 27 antes de cualquier aplicación”, manifiesta el portavoz de OIDHACO, Vincent Vallies.

Por su parte, Lourdes Castro, de la red de ONGs europeas grupo SUR agrega: “La entrada en vigencia provisional de este Acuerdo implicara también ejercer una presión para un voto favorable en dichos parlamentos, lo que resulta inaceptable”.

El Consejo Europeo está asumiendo así una responsabilidad política por las violaciones a los derechos humanos e impactos negativos en materia medioambiental y social que puedan producirse durante su vigencia provisional. Impactos que el propio estudio encargado por la Comisión Europea durante las negociaciones ha identificado.

La decisión tomada hoy se define como un acuerdo político y “se adoptará en una próxima sesión, una vez que el texto del acuerdo ha sido finalizado, y el consentimiento del Parlamento Europeo se ha pedido para la conclusión del acuerdo”. Con esta decisión, el Consejo Europeo pone nuevamente en evidencia que prefiere anteponer los negocios a los derechos humanos, en contravía a lo estipulado en el Tratado de Lisboa y generando expectativas de salida a la crisis económica sobre la base de falsas soluciones.