Las revoluciones triunfan si saben vencer dificultades y corregir errores

Hace 50 años, en Playa Girón, un puñado de milicianos dirigidos por Fidel Castro derrotaron en menos de 72 horas la invasión aérea y naval norteamericana que pretendía implantar su dominio imperial en Cuba. Ante los muertos de esa batalla, Fidel proclamó enfáticamente el carácter socialista de la Revolución.

Mas tarde, en 1986, dado el retroceso del sistema soviético y su influencia en Cuba, donde habían surgido privilegios, burocracia, descuidos en el trabajo, mal uso y dependencia de las importaciones soviéticas, etc. se puso en marcha el “Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”. Fidel afirmó entonces: “Copiamos mal lo bueno y bien lo malo”.

Cuando cayó el muro de Berlín y se desintegró “el socialismo real”, muchos creyeron que Cuba también sería arrasada. Se equivocaron. Empezó el “Período Especial”. Con grandes sacrificios, carencias y una inquebrantable unidad del pueblo y sus dirigentes se fue superando el trance, aunque quedaron algunas secuelas. Mientras, el planeta siguió girando sobre su eje…y en Cuba el cruel bloqueo yanqui, la crisis mundial, los desastres naturales y viejos y nuevos errores fueron deteriorando la situación. Los neoliberales del mundo continuamente proclamaron que el socialismo es inviable y que la única salida es el retorno al capitalismo. ¡Ellos, sí, nunca reconocen sus errores! Pero la Revolución no se paralizó ni aceptó acosos ó imposiciones foráneas, buscó instancias superadoras, apelando como siempre al pueblo y al partido revolucionario.

En noviembre de 2010 se publicaron los “Lineamientos de política económica y social del Partido y la Revolución” y se convocó al VI Congreso del PCC. Desde entonces, en un amplio ejercicio democrático, cientos de miles de hombres y mujeres discutieron, expresaron libre y francamente opiniones diversas, esclarecieron dudas y modificaron más de dos tercios del documento inicial. Así se llegó al Congreso, en el que participaron mil delegados. Raúl Castro dijo en la inauguración: “Se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo… desterrar el inmovilismo fundado en dogmas y consignas vacías para llegar a las esencias de las cosas” Eso era muy necesario y oportuno… y no significa cambiar de ideología. El marxismo es una ciencia y, como tal, se desarrolla históricamente; evoluciona y se aplica según la realidad económico-social concreta. Solo los dogmas se basan en supuestas verdades absolutas e inmutables.

Durante el Congreso continuaron los análisis en distintas comisiones, se modificaron lineamientos y se agregaron otros. La economía interna fue el área más afectada por los cambios. Se resolvió que “El sistema que prevalecerá continuará basándose en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción” En la economía predominará la planificación, aunque se tendrá en cuenta las tendencias del mercado. Se garantiza así la preservación de las conquistas revolucionarias, pero habrá también otras formas de propiedad y gestión no estatales en diversas producciones o servicios, impulsando el autoempleo, la microempresa y las cooperativas. Con la autonomía y la descentralización se busca potenciar la participación de los trabajadores/as en la gestión económica.

La iniciativa y la responsabilidad personal tienen el propósito de romper trabas que frenan actualmente el desarrollo de las fuerzas productivas. El alto nivel teórico y técnico de los cubanos/as ayudará a lograr mayor rendimiento. El estado, a su vez, podrá dedicarse más específicamente a la producción y los servicios estratégicos y fundamentales como -entre otros- la salud y la educación, aumentando la eficiencia, racionalizando y disminuyendo gastos. El trabajo tendrá una remuneración justa y habrá una nueva política tributaria; ambos instrumentos centrales en la redistribución social de la riqueza.

Un cambio muy discutido fue la eliminación paulatina de la libreta de abastecimiento, que fue útil en los años 60 en momentos de escasez, para que a nadie le faltara lo indispensable, pero que se fue convirtiendo en una carga económica inasumible por el estado, en un desestímulo al trabajo, generando, incluso, diversas ilegalidades más o menos encubiertas… aunque en Cuba nadie, nunca, quedará desamparado. Fidel, ya en 1975, afirmó: “En la conducción de nuestra economía hemos adolecido de errores de idealismo y en ocasiones hemos desconocido la realidad de que existen leyes económicas objetivas a las cuales debemos atenernos”

En el Congreso, también se legalizó la compra-venta de viviendas entre privados y la mayor redistribución de tierras ociosas. Se renovó el Comité Central que consta ahora de 115 miembros, su composición varió notablemente con la mayor incorporación de jóvenes, negros y mujeres que son el 45% del total… Fue elegido Raúl Castro como Primer Secretario general del PCC y disminuyó el Buró Político a 15 personas. Además se limitaron los mandatos de gobierno a sólo dos períodos de 5 años cada uno… El Congreso dio un plazo de 5 años para concretar los cambios “sin caer en la improvisación ni el apresuramiento” pero también actuando sin pausas, con una cuidadosa aplicación de las resoluciones, con mucho trabajo, creatividad y disciplina, sin esperar soluciones mágicas o milagrosas.

Cuba se enfrenta hoy a un desafío histórico. Del gobierno revolucionario y del pueblo dependerá perfeccionar el socialismo, preservando la justicia social, la equidad y las libertades conquistadas y también actualizar la economía haciéndola más eficiente, capaz de enfrentar crisis y bloqueos en un contexto internacional competitivo y versátil… En fin, cincelar un modelo eminentemente cubano, adecuado a las necesidades, institucionalmente fuerte y siempre profundamente solidario y humanitario, digno de su tradición.

Cuba sabe capear huracanes, vencer obstáculos, reconocer y corregir errores… Seguramente seguirá siendo “nave insignia” desde el mar Caribe… bandera, ejemplo y estrella guía para los cinco continentes. CESC-Zulema Facciola

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