Nuevas masculinidades: implicaciones para la Cooperación

derechos-humanos-mujerHemos visto que el patriarcado vulnera gravemente los derechos de las mujeres, limitando sus oportunidades de desarrollo en las diferentes esferas de la vida.

Ante esta situación, de cientos de años de dominación masculina, las mujeres, organizadas, han ido construyendo un proyecto político común, que tiene un gran potencial transformador y en el que convergen diversas corrientes: el feminismo.

Las mujeres, como sujetas políticas del feminismo están siendo las protagonistas de una gran revolución global, que está poniendo las bases para la construcción de nuevas realidades,nuevas relaciones, nuevas posibilidades, nuevos modos de ser mujer.

Ante las propuestas del movimiento de mujeres y feminista, cabría preguntarse ¿qué papel juegan los hombres en estas propuestas? ¿De qué manera se deben involucrar los hombres en la defensa de los derechos humanos de las mujeres? Ante la necesidad de crear nuevas posibilidades de ser mujer ¿no deben ir éstas de la mano de nuevos modos de ser hombre?

No son éstas respuestas fáciles. Si hablamos de derechos humanos, pareciera obvio que los hombres sí tienen que jugar un papel importante en la subversión ante el orden patriarcal, simplemente por un compromiso ético con la justicia. Sin embargo, ¿están dispuestos a ello? ¿Van a perder los privilegios que les otorga el sistema patriarcal?

En los últimos años algunos hombres han asumido este compromiso, a través de la reflexión en torno a la masculinidad hegemónica. Los grupos creados en torno a las nuevas masculinidades o masculinidades alternativas son hoy en día una realidad. Si asumimos que las relaciones de género, establecidas entre hombres y mujeres, son las que deben cambiar, resulta evidente que estos nuevos modelos alternativos a la masculinidad hegemónica son necesarios. Pero hay que tener cierto cuidado en que esta participación asuma protagonismos que no les corresponde o que desvirtúe el objetivo de erradicar las desigualdades.

Mundubat apuesta firmemente por la equidad de género, lo que nos ha llevado a iniciar un proceso de cambio organizacional pro equidad de género. En este sentido asumimos teóricamente los aportes de la teoría feminista y aprendemos de la práctica de las organizaciones socias feministas. Entendemos que el enfoque de género en el desarrollo, en el que enmarcamos nuestra cooperación y educación para la transformación, tiene un enorme potencial transformador, feminista, que debe llevarnos a replantear nuestro accionar externo y nuestro funcionamiento organizacional.

Entendemos que para cambiar las relaciones de poder entre hombres y mujeres, que se dan tanto fuera como dentro de la organización, es prioritario trabajar a favor del empoderamiento de las mujeres, pero que también es importante que los hombres se involucren activamente en este cambio. Por ello nos parece interesante ofrecer este espacio de reflexión en torno a las las nuevas masculinidades y la cooperación al desarrollo.

Beatriz de Lucas Larrea Área de Género de Mundubat

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